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Fuego Consumidor

Deuternomio 4:24 Porque Johová, tu Dios, es fuego consumidor, Dios Celoso.

En nuestro hogar tenemos una linda chimenea que nos da el calor necesario en las noches más frías. Hace unos días intenté iniciar el fuego pero no lo logré. A la noche siguiente traté de nuevo pero nada pasaba. Probé todos los trucos que normalmente empleamos para encenderla, pero nada funcionaba. Sin saber cual era el problema, me dí por vencida.

Unos días después, mientras realizaba la limpieza de la casa decidí limpiar la chimenea.  Me sorprendí al ver la cantidad de cenizas en el fogón y tardé bastante rato en sacarlas. Luego volví a colocar los mismos maderos ennegrecidos.

La noche siguiente estaba fría y decidí probar nuevamente y encendí unos períodicos viejos debajo de los maders.En pocos minutos ya había un brillo interno dentro de algunos trozos de madera.  Soplé suavemente sobre ellos y de inmediato salieron las llamas y pude escuchar ese sonido característico de la madera consumiéndose una buena fogata.  El calor empezó a llenar nuestro hogar mientas escuchaba la fría lluvia y el viento sobre las ventanas.

Mientras observaba el fuego intentaba averiguar qué había hecho diferente esta vez para que el fuego tomara fuerza.  Concluí que al limpar y sacar las cenizas excesivas pudo circular el oxigeno requerido para la combustión. El Señor empezó a hablarme suavemente diciéndome que los creyentes tenemos un fuego interno. Si tan sólo le permitimos a él sacar las cenizas que guardamos adentro, tendríamos un fuego consumidor iniciado por el soplo suave del Espíritu Santo.  Pregunté, ¿Qué podrán ser esas cenizas Señor?

Pueden ser muchas cosas, falta de perdón, amargura, quizás la ley del juico o sencillamente el no permitir que él se acerque a nuestro corazón a revelarnos lo que tiene para nosotros.  Para cada persona es diferente, pero son de todas modos cenizas que no permiten que tome fuerza ese fuego del Señor que te permite lograr su plan para tu vida.

Los pasos que tomé fueron muy sencillos.  Limpié la chimenea, coloqué los maderos nuevamente en su lugar, agregué el fuego y luego soplé suavemente sobre los carbones incandescentes y el fuego tomó fuerza.  Esto me pareció una buena metáfora de cómo podemos limpiar nuestro espíritu al colocar la Palabra de Dios en nuestro interior y permitir que el espíritu santo nos envuelva iniciando así ese fuego que no puede ser apagado.

Permítele al Señor sacar esas cenizas que tienes estorbando dentro de ti.Te soprenderá saber qué tan fuerte puede ser el fuego que llevas dentro y que solamente espera esa chispa y el soplo del espíritu Santo.

Aunque el sacar las cenizas puede ser doloroso, vas a disfrutar la libertad verdadera y de inmediato te sentirás mejor.  Y cuando la gloria del Señor desciende sobre ti, el dolor que tenías será consumido por su fuego purificador.


Categories: Devocionales
  1. felix
    July 22, 2008 at 8:09 pm | #1

    gracias por este mensale

  2. July 28, 2008 at 8:28 am | #2

    Con mucho gusto.
    Bendiciones,
    Yvette

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